Situada en la ciudad medieval de Alet, los orígenes de esta abadía siguen siendo un misterio. En el siglo XII fue un importante punto de encuentro de peregrinos. Tras los tiempos difíciles de la Cruzada contra los cátaros, conoce un resurgir inesperado y es proclamada sede arzobispal. La abadía, situada intramuros, es destruida durante las guerras de religión y hoy en día solo se conservan sus imponentes vestigios: la catedral de Notre Dame del siglo XII, la sala capitular y la puerta de entrada norte.